Metro es un proyecto de base.
Un trabajo que realizo en mis desplazamientos diarios.
Rompo con la inercia de estar ensimismado, mirando hacia dentro,
para hacer lo contrario: mirar hacia fuera.
Observar.
Observar cómo cada uno mata el tiempo bajando la mirada.
Intentando que ese paso por la vida —ese desplazamiento en los no lugares— pase cuanto antes mejor.
Ese tiempo que parece inútil.
Esa sensación de pérdida de tiempo genera estrés.
Un goteo constante. Día tras día, tras día.
Un estrés silencioso que ya forma parte de las enfermedades colectivas.
Cada uno lo gestiona a su manera.
Yo invierto la ecuación.
Cambio la polaridad.
Registro ese momento.