Un desahucio en el casco antiguo de Barcelona resume la violencia silenciosa de la especulación. Afuera, las plataformas antidesahucio se concentran con pancartas, cánticos y tambores que resuenan en la calle estrecha. Frente a ellos, el dispositivo judicial y policial aguarda. Dentro, una familia se encierra en su piso: la mesa cubierta de papeles judiciales y vasos de agua, un cochecito en el pasillo, el perro recorriendo nervioso la habitación. En brazos, un bebé recién nacido; a su lado, un niño de cinco años observa sin entender la magnitud de lo que está a punto de ocurrir. La cerradura, fotografiada en primer plano, marca la frontera entre la vida cotidiana y la intemperie. La escalera, en silencio, parece anticipar un desenlace inminente: el golpe en la puerta, el cerrajero listo para ejecutar el cambio de cerradura.
La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) lleva más de una década enfrentando estas situaciones, frenando lanzamientos, ofreciendo apoyo legal y acompañando a quienes se encuentran solos frente a un sistema que expulsa a los más vulnerables. Solo en 2024 se registraron más de 1.300 desahucios en Barcelona (PAH Barcelona), cifras que evidencian una crisis estructural donde la organización ciudadana sigue siendo el principal dique de contención.